Realidad vs Realidad Virtual
Me gustaría puntualizar que me dedico a la tecnología. Siempre fui una niña curiosa a la que le interesaban las ciencias; en ese momento no sabía para nada que mi destino iba a ser estar delante de un ordenador construyendo código y plataformas, y mucho menos que me iba a apasionar tanto.
Recuerdo que la primera vez que programé fue un shock y pensé: jamás me voy a dedicar a esto, ¿a qué clase de persona le puede gustar algo tan complejo y abstracto? Jaja, ¡bienvenida! Años después decidí estudiar Ingeniería Telemática y, por supuesto, terminé trabajando en el sector tecnológico programando inicialmente.
Ha sido un camino largo y duro porque era y sigue siendo un mundo donde las mujeres escasean muchísimo, y las que están en el sector, la mayoría son managers o líderes. Yo decidí seguir en el sector técnico, especializándome en Cloud Computing (si te suena a chino es normal) y en arquitectura de aplicaciones —¿y eso qué es? No importa… no vamos a profundizar en ello ahora mismo, jajaja—. Lo importante es que es un trabajo que me llena muchísimo a nivel mental, sí, porque mi mente es demasiado activa y a veces cuesta apagarla. Creo que esa fue una de las razones que me impulsó a hacer un blog.
Un día desperté como siempre y, como a todo el mundo, me golpeó en toda la cara la revolución industrial tecnológica que estamos viviendo: la IA. Parece que la IA tenga que estar en cada minuto que respiramos, y los de tecnología lo vivimos aún más que el resto de mortales. No me malentiendan, no es que no esté de acuerdo con ello, porque siempre he pensado que, sobre todo en este sector, es renovarse o morir, y es verdad que ahora mismo hacemos cosas en tiempo récord: cosas que antes nos tomaban meses de trabajo, ahora en unos cuantos días podemos tenerlas, sobre todo si tenemos bases de ingeniería de software.
Pero, a todo esto, hay unos cuantos flecos que me preocupan muchísimo:
Ayer mismo, uno de mis compañeros de trabajo dijo en una reunión: “No sé cómo empezar a estructurar este enunciado para describir una tarea, porque como todo lo hacemos con la IA, no me salen las palabras”. Quiero puntualizar que es un chico sumamente inteligente, y me sorprendí, porque, ¿hasta dónde vamos a permitir que nuestro cerebro se quede en shock sin saber qué decir para facilitarnos la vida? ¿Hasta dónde el uso de la tecnología nos está sobrepasando?
Por otro lado, también está la gente que en su vida ha hecho tecnología y está creando aplicaciones como pan caliente, o que hablas con ellos y parece que llevan años dedicándose a eso. Y a ver, no es por menospreciar lo que la gente hace, al contrario, creo que es un gran avance para la humanidad que áreas pequeñas de trabajo puedan crearse sus propias soluciones digitales para resolver sus problemas. Pero también creo que hay muchas cosas detrás, como por ejemplo la seguridad de datos, que muchas personas no toman en cuenta, y hay que tener bases para eso. Es decir, siento que de cierta forma se ha degradado nuestra profesión, como si todo el mundo fuera capaz de hacer lo que hacemos, y como decimos en México, esto no son enchiladas, aunque repito, es una gran ayuda y es nuestro aliado.
Por último, lo que más me preocupa es la parte humana que se está perdiendo totalmente. No sabemos qué es real y qué no; no sabemos si la cuenta de Instagram que seguimos fue creada por una IA, si las imágenes que estamos viendo son reales, las noticias, la vida cotidiana… la gente ha perdido credibilidad. Vivimos en un mundo de incertidumbre y de exceso de información, de no poder buscar sobre ayuda psicológica porque si abres Instagram todo lo que encuentras va a ser que urgentemente llames al psicólogo. Parte de este blog lo he construido con ayuda de Claude —por supuesto, siendo tech girl no me podía quedar atrás—, pero me ha sugerido cosas que me han dejado boquiabierta, porque muchas son frases repetitivas que leo a diario en redes sociales.
Quiero que sepas que cada letra escrita aquí son pensamientos propios, tratando de aterrizar ideas y proyectos para conseguir vaciar un poco la mente en un mundo lleno de incertidumbre, donde hemos perdido la capacidad de discernir qué es real y qué no.
¡Espero que juntos podamos devolver a la humanidad la capacidad de volver a focalizarnos en lo importante, y utilizar las herramientas y los avances tecnológicos de la mejor forma posible, sin dañar nuestro sistema nervioso!
¡Que tengas un excelente día!